Accidentes de tránsito en República Dominicana: las carreteras más peligrosas y el costo humano de una crisis vial
- 20 abr
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En República Dominicana, los accidentes de tránsito dejaron hace tiempo de ser un problema aislado de movilidad. Hoy representan una crisis de salud pública, de seguridad y de desarrollo. El informe analítico sobre la serie 2000–2025 muestra que entre 2000 y 2024 fallecieron aproximadamente 48,800 personas en siniestros viales, con un promedio anual de 1,950 muertes y un máximo histórico de 2,372 defunciones en 2024, la cifra más alta de toda la serie.
Detrás de esos números hay un patrón claro: el riesgo vial se concentra en corredores específicos, afecta sobre todo a usuarios vulnerables y castiga con especial dureza a los hombres jóvenes. La Autopista Duarte (DR-1) concentra entre el 25 % y el 30 % de las muertes viales anuales del país, mientras que junto con la Carretera Sánchez (DR-2) y la Autopista Las Américas forma parte del núcleo más crítico de la red vial dominicana.
El perfil de las víctimas también expone una realidad alarmante: los motoristas representan el 70.5 % de las muertes, el grupo de 20 a 29 años concentra el mayor peso de fallecidos y el domingo se confirma como el día más letal de la semana. El problema, por tanto, no solo habla de infraestructura insegura, sino también de exposición cotidiana, fiscalización insuficiente y una movilidad dominada por motocicletas en condiciones de alta vulnerabilidad.
A esto se suma el costo económico y social. El informe estima que la siniestralidad vial equivale al 2.2 % del PIB dominicano, además de representar una fuerte presión sobre el sistema de emergencias y los servicios de trauma del país. No se trata únicamente de estadísticas: cada tramo peligroso, cada punto negro y cada fin de semana con alta mortalidad refleja una pérdida humana evitable.
A nivel territorial, el comportamiento también revela fuertes desigualdades. Provincias como Santo Domingo, Santiago y San Cristóbal acumulan el mayor volumen absoluto de muertes, pero cuando se analiza la tasa por habitante aparecen territorios con una intensidad aún más severa, como Samaná, La Altagracia y San José de Ocoa. Esto demuestra que la gravedad del problema depende no solo de la cantidad de población, sino también del tipo de corredor vial, la exposición al tránsito turístico, la geografía y la capacidad de respuesta de emergencia.
Este panorama obliga a mirar más allá del titular ocasional. Hablar de accidentes de tránsito en República Dominicana es hablar de carreteras críticas, provincias con tasas alarmantes, puntos negros recurrentes y una generación joven especialmente expuesta. Entender esa dimensión es el primer paso para dejar de tratar la seguridad vial como una fatalidad y empezar a asumirla como una prioridad nacional.
Tabla 1. Indicadores clave
Indicador | Valor |
Muertes registradas en 2024 | 2,372 |
Tasa 2024 | 27.0 por 100,000 habitantes |
Costo estimado anual | 2.2 % del PIB |
Muertes acumuladas 2000-2024 | 48,800 aprox. |
Promedio anual | 1,950 |
Cierre preliminar 2025 | 1,993 |
Tabla 2. Carreteras más peligrosas por muertes registradas
Corredor | Muertes registradas en 2022 | Puntos críticos |
Autopista Duarte (DR-1) | 178 | 7 |
Carretera Sánchez (DR-2) | 134 | 4 |
Autopista Las Américas | 42 | 4 |
Autovía del Este (DR-3) | 24 | 3 |
Autopista del Coral | 21 | 3 |
Autopista 6 de Noviembre | 19 | 4 |
Autopista Joaquín Balaguer | 19 | 2 |
Autopista Juan Pablo II | 13 | 13 |
Tabla 3. Principales puntos negros documentados
Corredor | Tramo crítico (km) | Notas |
Autopista Duarte (DR-1) | Km 9-18, 20-28, 38-47 | Los Alcarrizos, Pedro Brand, Villa Altagracia |
Autopista Duarte (DR-1) | Km 80-82, 90-100, 120, 130 | Bonao, La Vega, Santiago, Navarrete |
Carretera Sánchez (DR-2) | Km 12-17, 19-28, 100 | Peaje Haina, San Cristóbal, Azua (Bastida) |
Autopista Las Américas | Km 11, 25, 33, 42 | AILA, Boca Chica, San Pedro de Macorís |
Autopista Nordeste (DR-7) | Km 1-21, 28-45, 63-89 | Entrada Santo Domingo, Los Haitises, Samaná |
Autopista 6 de Noviembre | Km 3, 6, 10, 31 | Salida Distrito Nacional, San Cristóbal |
Tabla 4. Mortalidad vial por provincia, 2024
Provincia | Muertes por 100,000 habitantes |
Samaná | 45.0 |
La Altagracia | 41.5 |
San José de Ocoa | 40.3 |
La Vega | 38.5 |
Monseñor Nouel | 37.8 |
Azua | 36.2 |
María Trinidad Sánchez | 35.1 |
Peravia | 34.6 |
Santiago Rodríguez | 33.9 |
San Cristóbal | 33.1 |
Santiago | 24.8 |
Puerto Plata | 22.3 |
Distrito Nacional | 9.9 |
Santo Domingo | 8.3 |
Independencia | 5.0 |
Tasa nacional estimada: 27.0 por 100,000 habitantes.
Tabla 5. Provincias con mayor volumen absoluto de muertes
Provincia | Muertes anuales promedio |
Santo Domingo | 517 |
Santiago | 300 |
San Cristóbal | 270 |
La Vega | 220 |
La Altagracia | 171 |
Distrito Nacional | 149 |
Puerto Plata | 125 |
Azua | 93 |
Duarte | 89 |
Monseñor Nouel | 87 |
Tabla 6. Perfil del siniestro por tipo de usuario
Tipo de usuario | Porcentaje |
Motoristas | 70.5 % |
Peatones | 13.0 % |
Ocupantes de vehículo | 13.5 % |
Ciclistas | 3.0 % |
Tabla 7. Muertes por día de la semana
Día | Porcentaje |
Lunes | 11.2 % |
Martes | 10.5 % |
Miércoles | 11.0 % |
Jueves | 11.3 % |
Viernes | 13.8 % |
Sábado | 18.0 % |
Domingo | 24.2 % |
Tabla 8. Muertes por grupo de edad
Grupo de edad | Porcentaje |
<15 | 3.2 % |
15-19 | 9.8 % |
20-29 | 28.5 % |
30-39 | 20.3 % |
40-49 | 14.8 % |
50-59 | 11.0 % |
60+ | 12.4 % |
Los datos del informe dejan una conclusión difícil de ignorar: la siniestralidad vial en República Dominicana no es un evento aislado ni una suma de accidentes fortuitos, sino una crisis estructural. Las muertes se concentran en corredores conocidos, afectan de forma desproporcionada a motoristas y hombres jóvenes, y generan un costo humano, sanitario y económico de enorme magnitud. La evidencia apunta a una necesidad urgente de intervención sostenida en infraestructura, fiscalización, educación vial y atención de emergencias.
La seguridad vial no puede seguir tratándose como un problema secundario. Cada cifra del informe representa una vida perdida, una familia afectada y una falla del sistema. Convertir estos hallazgos en políticas públicas y acciones concretas es el paso necesario para que las carreteras del país dejen de ser sinónimo de riesgo permanente.
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